Por Eduardo Mendieta
Monterrey, NL
22/abril/21:38 horas.- Las luces se apagaron y Soda Stereo resucitó a un “ciber” Gustavo Cerati que pareció tan real en un picnic de potente música no tan ligera, pero sí de inteligencia artificial en Monterrey…
El alud de miles de fans regios -de carne y hueso- quedaron con la boca abierta y se rindieron a los pies de la banda de rock en español más importante de la historia durante casi dos horas en el Auditorio Citibanamex.
Como un efecto residual y con imágenes retro para formar una ilusión óptica, miles de sodamaniacos saborearon, bailaron y lloraron con un manjar rítimico del poderoso trío argentino que volvió por sus fueros abriendo una persiana americana tecnológica y holográfica.
La imagen de Cerati permitió a los fans que ellos completaran el retrato del lánguido líder que desde hace más de una década les ha hecho falta y su subconsciente provocó la sensación de que el cantante estaba ahí.
Cómo cómplices los dos (Soda y los regios), Charly Alberti, Zeta Bossio y Gustavo lanzaron sus misiles musicales de su repertorio de 41 años en una velada donde se apoderó la realidad virtual y el poder del rock.
A 12 años de su fallecimiento, Cerati, junto a su banda, renació y desempacó la primera rola “Ecos”, nombre que bautiza a su gira por Latinoamérica, España y Estados Unidos.
La raza regia desgarró su voz y se desbarató al ritmo de sus propios latidos de Soda.
El vozarrón en off con expresión de Cerati envolvió con la emblemática “Nada Personal” donde buscó algo que sacudiera la cabeza de sus fans y corear a morir el icónico “¡Oh, oh, oh!”
El trío che de lujo llevó al extremo a la tropa masiva de sodamaniacos convertidos en mayordomos con la icónica “Juego de Seducción” donde la imaginación de esta noche todo lo pudo en el Citibanamex.
El ritual virtual armado por Gustavo, Charly y Zeta continuó y se echaron a la bolsa a las miles de almas rockeras mientras que se echaba un “Hombre al Agua”.
“Hola, Monterrey… quizás aquí andas algunos por primera vez.. En el Séptimo día”, dijo Charly para desenfundar la rola.
Para “revivir” la imagen y presencia de Cerati en sus shows se utilizó una combinación avanzada de tecnologías audiovisuales, destacando el holograma de alta definición y la captura de movimiento.
De pronto la potencia y los decibeles sacudieron a más no poder con el emblemático “Cuando Pase el Temblor”, lo que provocó una grieta en el corazón de los fieles fans en medio de la locura y el cántico masivo de este himno latinoamericano.
Los disparos rítmicos empezaron a detonar con “Ella uso mi Cabeza como un Revólver” para dar un baño cerebral y musical a todos e incendiar sus conciencias al unísono.
Algunas de las rarezas musicales también retumbaron con rolas como (En) el séptimo día, Luna Roja, Toma la Ruta, Planeador y Final Caja Negra.
El ruido blanco y la música para volar se detuvo por un momento para dar lugar a una de sus poderosas fábulas y poesías rítmicas de los argentinos con “La Ciudad de la Furia”, convirtiendo a todos en sus aves de presa.
Los bombazos de “Persiana Americana, “Prófugos”, “Sobredosis de TV”, “Primavera 0”, “Un misil en mi Placard y “Zoom” atravesaron los oídos más allá del recinto para hacer cantar a todos. No importaba ya la inteligencia artificial.
Sin evitar un roce secreto, Soda lanzó la icónica “De música Ligera” para apoderarse al calor de las masas regias y dejarlos con ganas de más con imágenes de sus conciertos y giras alrededor de América Latina.
De aquel amor de Soda con sus fans regios quedó nostalgia, lágrimas y saber que aunque la imagen de Cerati no era real su corazón decía lo contrario.
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Información de tecnología: La Tercera de Chile.

