San Pedro Garza García, NL

Vinculado al tema central de la V Feria del Libro y CXVI Asamblea del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) Entre rupturas y resiliencias, especialistas señalaron que, ante una caso de pérdida por desaparición forzada, el acompañamiento psicológico debe evitar plantear la aceptación como una única vía para afrontar la situación. 

La importancia de acompañar a las familias de personas desaparecidas desde la escucha empática, sin patologizar su sufrimiento y considerando los contextos sociales que atraviesan su experiencia fue uno de los temas abordados en el panel Papel de la psicología en casos de desaparición forzada, realizado como parte de la V Feria del Libro Internacional y CXVI Asamblea del CNEIP, que se desarrolla en la Universidad de Monterrey. 

El encuentro, realizado el 7 de octubre en las salas 7 y 8 de ESTOA, reunió a especialistas para reflexionar sobre los retos que enfrenta la Psicología ante la desaparición forzada y la atención a las personas y familias que viven sus consecuencias. 

La Feria del Libro reúne a integrantes de la comunidad académica y profesional de la Psicología con el propósito de promover la difusión del conocimiento, el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos contemporáneos de la disciplina. 

En esta edición se programaron 53 actividades durante los días 7, 8 y 9 de octubre en el campus de la UDEM, entre conferencias, talleres, presentaciones de libros, seminarios, cafés con autores y participación de editoriales. 

En el panel participaron Gabriela Linares Acuña, docente de la Universidad Autónoma de Coahuila y especialista en atención a víctimas y familias de personas desaparecidas; Laura Elizabeth Cavazos Cárdenas, psiquiatra y psicoterapeuta especializada en la atención de personas y familias en situaciones de crisis y riesgo suicida; y Rodolfo Antonio García Martínez, docente de la UDEM, psicólogo sistémico, sociólogo y especialista en Psicología comunitaria, procesos de ayuda humanitaria y acompañamiento de comunidades en situaciones de vulnerabilidad. 

Cavazos explicó que la desaparición de una persona genera una condición distinta a otras experiencias de duelo, debido a que la ausencia física no significa necesariamente una ausencia emocional o psicológica para sus familiares. 

Por ello, consideró importante evitar intervenciones que presionen a las familias para abandonar la búsqueda o asumir una pérdida definitiva.

“No es adecuado que nosotros caigamos en lo que hacen a veces algunas personas de la autoridad ‘ya deje de buscar, ya acéptelo, déjelo ir, suéltalo’”, admitió. 

Desde otra perspectiva, Linares señaló que la resiliencia tampoco debe entenderse únicamente como una capacidad individual, pues las redes de apoyo pueden convertirse en espacios fundamentales para que las familias encuentren acompañamiento, identidad y fortaleza durante los procesos de búsqueda. 

“Cuando veo mamás de desaparecidos, los colectivos les dan identidad, les permiten tener resiliencia. Porque si bien tengo familiares que no me apoyan porque estoy en la búsqueda, acá tengo mi equipo, mi nueva familia inclusive, porque lo sienten parte de. Esto para ellos ha sido resiliencia”, describió. 

Finalmente, García Martínez propuso ampliar el concepto de resiliencia hacia una dimensión social, en la que la comunidad también asuma un papel activo en el acompañamiento de las familias buscadoras. En este sentido, destacó la importancia del lenguaje y de las prácticas culturales con las que la sociedad se relaciona con el fenómeno de la desaparición. 

“Pensando en el tema de resiliencia, con el tema yo pensaría en resiliencia social. Es decir, hay una comunidad que somos nosotros que podemos acompañar a las familias buscadoras y un modo de acompañarlas es nuestro lenguaje y la cultura que promovemos”, comentó. 

Durante la plenaria de apertura, Thomas Huggins, decano de la Escuela de Psicología de la UDEM, destacó la relevancia de generar y compartir conocimiento a través de las publicaciones académicas, así como el alcance que estas pueden tener dentro y fuera de la disciplina. 

“Participar en la publicación de psicología es ofrecer la cantidad de recursos que tenemos a la mano. Esta feria del libro es un reconocimiento de la relevancia de nuestras publicaciones, no solo para nosotros mismos, sino para tantos profesionales dentro y fuera de la disciplina”, expresó. 

Como moderadora del panel, Ana Berenice de la Peña, directora de Programas Académicos de la Escuela de Psicología de la UDEM, planteó que la formación de profesionales de esta disciplina debe trascender el aprendizaje teórico y vincularse con las realidades sociales en las que se desarrolla su práctica. 

“La psicología no solo es una ciencia que se trabaja desde el escritorio, sino una ciencia que se trabaja en el territorio. No podemos nada más conformarnos con aprender la teoría, con lo que dicen los autores, sino necesitamos que esa psicología se haga viva y desde el encuentro ir transformando los espacios”, señaló. 

A partir de esta perspectiva, Laura Cavazos Cárdenas señaló que uno de los principales retos para quienes trabajan en el ámbito de la salud mental es desarrollar una escucha empática que permita comprender las necesidades de las personas y evitar reducir sus experiencias al cumplimiento de criterios diagnósticos.

“Yo creo que como psicólogos, psiquiatras o personas que estamos a cargo de la salud mental, es importante desde la formación aprender que es importante esta escucha empática y, sobre todo, porque hay muchas poblaciones que no hemos terminado de escuchar sus voces y esos colectivos son importantes porque tienen una voz y esas personas desaparecidas no las encontramos”, indicó. 

En este sentido, Gabriela Linares Acuña destacó que acercarse a la realidad de las familias de personas desaparecidas requiere comprender la complejidad del fenómeno y contar con herramientas profesionales que permitan brindar acompañamiento desde la empatía y la sensibilidad.

“El poder entender el fenómeno de la desaparición forzada no es sencillo. Si enfocamos específicamente nuestro papel, de inicio será entenderlo, el no mortificarse por ‘¿qué es lo que tengo que decir?, ¿cómo lo tengo que decir?’. Crean que va a fluir cuando realmente te has informado de qué va el fenómeno, pero además, a lo largo de la carrera, pues van dándote herramientas y hay algo que nos da, que no se aprende de los libros, que es la empatía, la empatía y la sensibilidad con las personas”, expuso. 

Por su parte, Rodolfo Antonio García Martínez amplió la discusión desde la perspectiva de la Psicología comunitaria y señaló que el acompañamiento debe considerar los contextos sociales que rodean a las personas, ya que la salud mental no puede entenderse únicamente como una responsabilidad individual.

“Creo que una de las cosas es acompañar, otra cosa es tener prácticas transformadoras y considerar los contextos, es decir, psicoeducar y enseñar que la salud mental no es solo una tarea individual, sino que estamos en una ciudad, en unos contextos que desgastan nuestra salud mental y, por lo tanto, hay que quitarle un poco a la responsabilidad individual y aprender a ver contextos”, exhortó. 

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