Ciudad de México

Las compras en línea de flores, chocolates, joyería y experiencias y la actividad transaccional alrededor del Día de San Valentín registran un incremento significativo que abre la puerta a fraudes, suplantación de identidad y abusos de confianza, señaló Iñigo Castillo, Gerente General de Incode para México y América Latina.
“El mes de febrero es sinónimo de cercanía, vínculos y celebraciones, pero también es un
recordatorio de que toda relación, ya sea personal o comercial, se sostiene sobre un mismo
pilar: la confianza. En un entorno cada vez más digital, estas conexiones ocurren a través de
plataformas, aplicaciones y transacciones en línea y los riesgos de seguridad se intensifican”,
agregó Castillo.
De acuerdo con datos de The Competitive Intelligence Unit (CIU), en México a lo largo del
tiempo, más de 13 millones de personas han sido víctimas de algún tipo de fraude digital
relacionado con compras en línea, particularmente en temporadas de alta demanda como San
Valentín.
En muchos de estos casos, las estafas se materializan a través de páginas falsas, enlaces
fraudulentos o perfiles apócrifos en redes sociales, donde el atacante no irrumpe por la fuerza,
sino que entra porque alguien confió.
Adoptar hábitos responsables y mayor la conciencia digital es hoy tan importante como declarar
te quiero:
● Verifica siempre que las tiendas en línea sean legítimas y que las URLs coincidan con
los sitios oficiales.
● Desconfía de ofertas extremadamente atractivas o mensajes urgentes que te piden
datos personales o de pago.
● Utiliza métodos de pago con protección y evita redes Wi-Fi públicas para operaciones
sensibles.
● No compartas datos personales por redes sociales o mensajería, aunque la otra
persona parezca conocida o creíble.
Detrás de estas cifras hay historias reales: personas que buscaban sorprender con un regalo y
terminaron enfrentando cargos no reconocidos, datos financieros comprometidos o incluso la
vulneración de su identidad. Para las empresas, el impacto va más allá de la pérdida económica: se traduce en daños reputacionales y en la erosión de la relación con sus clientes, uno de los activos más valiosos en mercados altamente competitivos.
“Hoy la identidad digital se ha convertido en el nuevo perímetro de seguridad. Validar quién
está realmente detrás de una cuenta o una transacción ya no es opcional, es una condición
para generar confianza y escalar el negocio de forma segura.

“En este contexto, tecnologías basadas en inteligencia artificial, biometría y validación de identidad en tiempo real, permiten a organizaciones y plataformas reducir el fraude sin fricción para el usuario. La verificación de identidad deja de ser una barrera y se convierte en un habilitador: protege, previene y fortalece la confianza en cada interacción digital”, concluyó Castillo.
En esta nueva era, la seguridad digital es un acto de amor propio, al bolsillo y hacia quienes
nos importan.

Celebrar San Valentín ya no es solo enviar un mensaje bonito o elegir el regalo
perfecto: implica relacionarse con consciencia y proteger la identidad digital con la misma
dedicación con la que se cuidan las relaciones personales.

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