Nueva York

En todo el mundo, las mujeres continúan estando enormemente infrarrepresentadas en el liderazgo político y son los hombres los que todavía adoptan abrumadoramente las decisiones más influentes. 

En 2026, únicamente 28 países tienen una Jefa de Estado o de Gobierno, mientras que en 101 países nunca ha habido una mujer dirigente, según los últimos datos publicados por la UIP y ONU-Mujeres.

Cuando se excluye a la mujer del liderazgo político, las decisiones que determinan las prioridades en materia de paz, seguridad y economía se adoptan sin contar con la mitad de la experiencia del mundo en las deliberaciones.

Los datos mundiales que se acaban de difundir revelan un estancamiento —y en algunos casos un retroceso— en el liderazgo político de la mujer, en particular en el poder ejecutivo.

Estas son algunas de las principales conclusiones de los datos publicados por la UIP y ONU-Mujeres: Las mujeres ocupan tan solo el 22,4 % de los puestos de ministros de Gabinete en todo el mundo, una disminución con respecto al 23,3 % de 2024, lo que supone un retroceso después de unos años de progreso gradual.

Se ha logrado la paridad de género en el Gabinete ministerial de 14 países, lo que deja patente que se puede conseguir la representación igualitaria, pese a que en ocho países aún no haya absolutamente ninguna ministra.

Las mujeres ocupan el 27,5 % de los escaños parlamentarios en todo el mundo, lo cual representa un ligero aumento respecto del 27,2 % de 2025.

El incremento de tan solo 0,3 puntos porcentuales marca el segundo año consecutivo del crecimiento más lento registrado desde 2017 y pone de relieve la lentitud con la que las mujeres están avanzando hacia las esferas de la toma de decisiones en el ámbito de la política.

Las mujeres también están perdiendo terreno en el liderazgo parlamentario. A fecha de enero de 2026, 54 mujeres ejercen el cargo de Presidentas de Parlamento en todo el mundo, lo que constituye el 19,9 % de todas las presidencias de parlamento.

Esto representa una disminución de casi cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior y supone el primer descenso en el número de mujeres Presidentas de Parlamento en 21 años.

Las mujeres que se dedican a la política hacen frente a un aumento de la hostilidad y la intimidación por parte del público, tanto en la esfera digital como en el ámbito físico.

El 76 % de las mujeres parlamentarias encuestadas en una investigación declaró haber sufrido intimidación por parte del público, en comparación con el 68 % de los hombres, una tendencia que disuade a las mujeres de querer ocupar un cargo en la política y que está ralentizando el avance hacia la igualdad en el poder político.Incluso cuando las mujeres llegan a ocupar puestos de liderazgo, a menudo se concentran en un rango muy limitado de carteras, relacionadas tradicionalmente con los sectores sociales.

Las mujeres dirigen el 90 % de los ministerios de igualdad de género y el 73 % de los ministerios que se encargan de los asuntos de familia e infancia, lo que refuerza los estereotipos de género que llevan presentes tanto tiempo en el liderazgo político.

Los hombres continúan encabezando casi exclusivamente los ministerios de defensa, asuntos internos, justicia, asuntos económicos, gobernanza, salud y educación.

“En una época de aumento de la inestabilidad mundial, escalada de conflictos y una oposición visible contra los derechos de las mujeres, su exclusión del liderazgo político debilita la capacidad de la sociedad de responder a los desafíos que afronta”, declara Sima Bahous, Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres.

“Las mujeres aportan perspectivas y experiencia que son esenciales para adoptar decisiones más acertadas, evitar los conflictos y consolidar la paz durante mucho tiempo. Cuando la mujer participa plenamente en el liderazgo político, los países son más estables, las políticas funcionan mejor para beneficio de las personas y las sociedades están más preparadas para afrontar las crisis que configuran el mundo actual”, añade.

“La paridad es un imperativo moral, porque las mujeres tienen el mismo derecho a determinar las decisiones que rigen sus vidas. No obstante, también es lo más inteligente.

“Las instituciones adoptan mejores decisiones cuando reflejan las sociedades a las que sirven. Están más capacitadas para identificar el sesgo, diseñar respuestas más justas y ganarse la confianza del público cuando existe la presencia de mujeres procedentes de todos los contextos y estas pueden influir en todos los niveles”, señala la Presidenta de la UIP, Tulia Ackson.

“La UIP ha demostrado constantemente que las cuotas bien diseñadas y una fuerte voluntad política son esenciales para acelerar el cambio y garantizar que se escucha la voz de las mujeres a la hora de tomar decisiones democráticamente.

A su vez, los hombres y las mujeres deben colaborar en pie de igualdad para transformar la cultura política, cuestionar los estereotipos y crear parlamentos inclusivos que reflejen a las personas que representan”, afirma el Secretario General de la UIP, Martin Chungong.

Pese a la lentitud del cambio, las mujeres de todo el mundo no dejan de superar los límites y reivindicar su lugar en la vida política.

La eliminación de las barreras estructurales, entre las que se encuentran las leyes discriminatorias, la violencia contra la mujer en la política y un acceso desigual a los recursos, y el cuestionamiento de las normas sociales negativas serán cruciales para garantizar la presencia igualitaria de las mujeres en el liderazgo político los próximos años.

El 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer —el órgano intergubernamental de más alto nivel de las Naciones Unidas que establece las normas internacionales para velar por los derechos de la mujer y la igualdad entre los géneros— se celebra este año y brinda una oportunidad única en toda una generación para invertir la reducción de los derechos de las mujeres.

El futuro de la democracia será más fuerte, justo y resiliente cuando las mujeres tengan la misma representación que los hombres en todos los niveles de la adopción de decisiones.

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