Bogotá, Colombia
La gestión de residuos sólidos en América Latina y el Caribe se está transformando.
Lo que durante décadas fue abordado principalmente como un desafío de recolección y disposición se ha convertido en una agenda estratégica de desarrollo que conecta sostenibilidad financiera, resiliencia, inclusión social, innovación y nuevas oportunidades de inversión.
Bogotá es una muestra concreta de esta evolución. La reciente aprobación por el Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) del Programa para la Modernización de la Gestión Circular de residuos sólidos y la sostenibilidad fiscal de Bogotá refleja una tendencia más amplia en la región hacia proyectos más ambiciosos y complejos, orientados a una gestión sostenible y a la transición hacia modelos de economía circular.
La operación, por US$150 millones, fue el primer préstamo basado en resultados del sector de agua, saneamiento y residuos sólidos y el segundo programa subnacional sin garantía soberana del BID. Como parte de este proceso, la plataforma Too Good To Waste, impulsada por FEMSA, ha sido una de las financiadoras.
El proyecto busca mejorar la sostenibilidad ambiental y fiscal de la ciudad, fortalecer la gestión integral de residuos, fomentar la participación del sector privado dentro de un modelo más circular y contribuir a la formalización e inclusión de recicladores de oficio y población migrante.
¿Qué se necesita para llevar la gestión circular de residuos a mayor escala?
Bogotá no es un caso aislado. Desde 2020, la cartera de residuos sólidos del Banco se ha cuadruplicado respecto al quinquenio anterior, al tiempo que los países miembros del BID han comenzado a recurrir de manera más activa al financiamiento para desarrollar proyectos cada vez más estratégicos.
En este contexto, la iniciativa del Grupo BID Too Good to Waste (TGTW, por sus siglas en inglés) se ha convertido en una iniciativa clave para acelerar esta agenda. Creada en 2023, articula asistencia técnica, financiamiento, conocimiento e innovación para transformar necesidades y oportunidades en proyectos financiables, con especial énfasis en economía circular y reducción de emisiones de metano.
Herramientas como el Hub de Residuos Sólidos y Economía Circular, el GIRSrating y nuevas aplicaciones de inteligencia artificial y análisis geoespacial, incluyendo el desarrollo de un modelo para la detección de sitios de disposición final en colaboración con Stanford University, están mejorando la información disponible y fortaleciendo las capacidades institucionales y la toma de decisiones para lograr y sostener resultados.
Alianzas para acelerar la inversión en residuos sólidos y economía circular
Un elemento central de Too Good to Waste es su red de socios estratégicos que comparten esta visión. La iniciativa nació con el apoyo del Global Methane Hub y de AquaFund, el fondo multidonante del BID para agua, saneamiento y residuos sólidos.
En 2026, FEMSA se sumó a este esfuerzo como nuevo socio, ampliando la participación del sector privado y sumando recursos y capacidades a la iniciativa. La contribución de FEMSA apoyará la cooperación técnica vinculada a la operación de Bogotá, fortaleciendo la preparación de acciones asociadas al programa y generando aprendizajes y soluciones con potencial de escalamiento a otras ciudades de la región.
“Nuestro camino junto al BID en Economía Circular comenzó en 2019 cuando nos sumamos a la iniciativa Sin Desperdicio —la iniciativa que entre 2018 y 2025 transformó la forma en que América Latina enfrentó la pérdida y el desperdicio de alimentos— y a partir de esta experiencia comprendimos el poder de las alianzas ecosistémicas para provocar un cambio real. Por eso, hoy nos enorgullece ser parte de Too Good to Waste, ya que es una plataforma que busca estimular y transformar aspectos críticos para que la Economía Circular sea una realidad en las ciudades de América Latina. Aterrizando recursos financieros atados a proyectos concretos podremos potenciar las capacidades de una ciudad como Bogotá para seguir transformando sus residuos en oportunidades”, comentó Karina Ledesma, Gerente de Economía Circular en FEMSA.
Este tipo de alianzas resultan especialmente relevantes para cerrar brechas técnicas, institucionales y financieras que limitan el desarrollo de proyectos de mayor escala en el sector.
El caso de Bogotá demuestra el creciente interés de países y ciudades de la región. El desafío ahora es mantener este impulso y seguir construyendo una nueva generación de proyectos que convierta los residuos en oportunidades económicas, ambientales y sociales para las ciudades de América Latina y el Caribe.
