Monterrey, NL
El Comité Organizador del 26° Encuentro Internacional de Educación Inicial y Preescolar, que preside la doctora María Guadalupe Rodríguez Martínez, emitió hoy la Declaración Monterrey por la Primera Infancia en América Latina y el Caribe, para garantizar la educación, la salud, la seguridad y el financiamiento a la vida de niñas y niños en sus primeros años.
La lectura del documento estuvo a cargo de Gaby Fujimoto, Adrián Roszengardt y Sara Victoria Alvarado, investigadores de Perú, Colombia y Argentina, respectivamente, fue suscrito por más de 80 participantes de 17 países e insta a cumplir los compromisos internacionales ante los fenómenos que impactan en la niñez, como la desigualdad, la desnutrición, la violencia y la tecnología, entre otros.

La Declaración Monterrey fue presentada antes de la Clausura Oficial del Encuentro, realizada por el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza Santos, quien reconoció su compromiso de garantizar el sano desarrollo de niñas y niños sin intereses ni colores partidistas.
Por su parte, las doctoras María de los Ángeles Gallo y María Isabel Ríos, ambas de Cuba, y la propia Lupita Rodríguez Martínez, dieron a conocer la Relatoría del Encuentro, un recorrido por los siete ejes temáticos abordados en 15 conferencias, cinco paneles, 28 talleres, dos comunicaciones y varias mesas de trabajo.

En el Encuentro quedó claro, dijo la presidenta del Comité Organizador, la prioridad del desarrollo integral de la primera infancia desde una perspectiva humanista que propicie sentimientos, valores, habilidades, comportamientos, cultura y la ciudadanía de paz.
“El acercamiento a las metas de la Agenda del 2030 exige deconstruir pobreza e inequidad para construir futuros”, aseveró.
Agregó que el abordaje interdisciplinario, interinstitucional e intersectorial de los problemas de la primera infancia, es y debe ser con un enfoque sostenible desde el llamado urgente a colocar las diversidades, la salud mental y el bienestar en el centro de la escuela.

Sin duda alguna, añadió, este Encuentro reafirmó el sentido más profundo del amor, el compromiso educativo y la fuerza de una comunidad que actúa en favor de sus infancias, así como la urgencia de políticas públicas coherentes, prácticas pedagógicas sensibles e innovadoras sustentadas en la ciencia, el bienestar y la salud mental.
“La primera infancia exige una visión profundamente humanista, capaz de honrar los sentimientos, los valores y la dignidad de cada niño y niña y nos convoca a seguir construyendo futuros con esperanza, con responsabilidad y con dignidad”, declaró y remató con la frase “educar es amar” de José Martí.

